Guía local · Callosa de Segura

Vender estudios en Callosa de Segura

En Callosa de Segura, vender un estudio exige entender su suelo entre sierra y vega

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  • Quienes buscan Venta de Estudio en Callosa de Segura y su realidad concreta

    En Callosa de Segura, cuando alguien se plantea vender un estudio, suele estar en plena faena de adaptación a su entorno físico y a las condiciones del casco urbano. Imagina a un propietario que, después de años en una vivienda o local en el casco antiguo —con sus calles estrechas y medianeras muy juntas— decide que necesita desprenderse de ese inmueble. Quizá ha intentado alquilarlo sin éxito o lo ha mantenido más tiempo del previsto por miedo a no encontrar comprador. Ahora, con la amenaza de nuevas lluvias torrenciales o desbordamiento de freático tras una DANA, quiere cerrar esa etapa rápidamente y evitar más gastos inesperados.

    Esta búsqueda suele activarse al inicio del otoño, justo cuando los temporales recuerdan que las zonas bajas de Callosa, la “vega húmeda”, sufren inundaciones frecuentes. Aquellos estudios situados en esta parte del municipio, cercana a las áreas de regadío y con un freático alto, presentan riesgos significativos de humedades o problemas estructurales, y eso pesa en la decisión del vendedor. Por otro lado, los estudios en la parte de falda de la sierra, donde la roca caliza está muy próxima a superficie, tienen otro tipo de complicaciones que hacen más lenta la venta: la necesidad de soluciones constructivas aptas para la roca, que encarecen reformas y generan dudas sobre la viabilidad del espacio.

    En Callosa, no se trata solo de ofertar un estudio sino de entender que la ciudad está partida geológicamente en dos mitades con características y riesgos muy distintos. Un estudio en la zona de roca caliza, aunque pueda parecer estructuralmente más sólido al no tener humedad, requiere intervenciones específicas para el asentamiento en materiales duros y a menudo irregulares, lo que desanima a compradores que desean una vivienda o local con garantías a largo plazo. En cambio, los estudios en la vega, más accesibles y con menor coste inicial, temen desperfectos por el freático elevado y la posibilidad real de daños en sótanos o bajos, especialmente tras episodios de lluvias intensas.

    Por eso, quien vende un estudio en Callosa de Segura tiene que afrontar que su inmueble se ofrece en un mercado condicionado por estas características del suelo y del entorno urbano. El vendedor sabe que el comprador preguntará por las soluciones adoptadas frente a la humedad o la adaptación a la roca caliza, y que estas respuestas son claves para determinar el valor real del estudio. Además, la configuración compacta del casco, con calles estrechas, dificulta las reformas o accesos para cargar y descargar materiales, lo que también puede prolongar la gestión de la venta y desanimar a inversores.

    El propietario que busca vender en este municipio suele temer que las dificultades técnicas encarezcan el proceso o que la demanda, limitada fuera del núcleo tradicional, presione a bajar mucho el precio. Muchos han intentado primero actualizar el estudio, pero han topado con las limitaciones propias de la zona geológica y la estructura urbana. Así, la venta se presenta como un trámite que conjuga urgencia, por la amenaza de nuevos episodios climáticos, con la necesidad de explicar con detalle las particularidades del inmueble en este contexto tan singular.

    Qué abarca realmente la venta de estudio en Callosa de Segura y qué costes extras suelen surgir

    En Callosa de Segura, vender un estudio implica mucho más que mostrar un espacio; supone enfrentarse a un escenario urbano singular que condiciona el desarrollo y coste de cada etapa del proceso. Las calles estrechas y el núcleo urbano compacto dificultan la logística, haciendo que aspectos que parecen básicos acaben por elevar el importe final o generar roces entre vendedor, comprador y agentes involucrados.

    Servicios incluidos habitualmente en la venta de un estudio son: la tasación según mercado local, elaboración de documentos legales mínimos, asesoramiento general y publicidad en portales del sector. Sin embargo, la realidad del casco urbano de Callosa obliga a que, para cada uno de estos servicios, haya una atención especial que no siempre se refleja explícitamente en el presupuesto inicial.

    Un punto clave que no siempre se aclara es la logística de visitas y la entrega de llaves. Las calles angostas, las medianeras compartidas y la ausencia de espacios para aparcar dificultan la entrada y salida de vehículos, especialmente si se trata de agentes inmobiliarios que deben desplazarse con clientes. Este aspecto suele traducirse en cargos adicionales por tiempo extra en las visitas o necesidad de concertar horarios muy limitados para evitar congestionar la zona. Los transportes de mobiliario o equipos para preparar el estudio para mostrarlo en condiciones óptimas también suelen cobrarse aparte, dado que maniobrar por la vega húmeda y la zona baja requiere vehículos adaptados y un manejo cuidadoso para no dañar las infraestructuras o el entorno.

    La escasez de espacio no sólo afecta la visita, sino que puede encarecer el proceso de certificación energética o inspecciones técnicas. Los profesionales que realizan estos trámites deben maniobrar con herramientas y equipos en un entorno que no admite vehículos grandes, lo que añade costes por tiempos mayores y desplazamientos adicionales.

    Además, el casco partido en dos, con la sierra caliza cerca y la parte baja con freático alto, obliga a que algunos trabajos como la comprobación de humedades o estudios geotécnicos sean más complejos. Aunque no forman parte de una venta estándar, para estudios situados en zonas próximas a la falda de la sierra o en la vega baja se recomienda considerar estos análisis para evitar reclamaciones posteriores, y suelen presupuestarse aparte.

    Otro aspecto a considerar son las modificaciones o ajustes que puedan requerirse antes de la venta, por ejemplo para cumplir con la normativa sismorresistente que afecta a Callosa de Segura. Aunque las obras de adaptación no son parte del servicio de venta, la necesidad de evaluar la estructura y documentar su estado sí suele incluirse, pero cualquier trabajo adicional se cobra aparte y puede ser especialmente costoso dada la complejidad del entorno.

    Lo que queda fuera del servicio estándar y es frecuente que sorprenda al vendedor son: gastos de comunidad y tasas municipales, honorarios jurídicos para revisión o redacción de contratos específicos, costes de gestión de herencias o segregación de fincas en casos donde las medianeras compartidas implican limitaciones o problemas legales. En Callosa, resolver estas cuestiones es más habitual que en otros municipios por la densidad y antigüedad del parque edificatorio, y suele suponer un desembolso extra que es conveniente prever.

    La reputación local de la empresa que gestiona la venta también influye en la transparencia sobre qué se incluye o no. En un pueblo con poco espacio para maniobrar y una comunidad estrechamente interrelacionada como Callosa, la confianza se construye con claridad en las condiciones económicas y la exposición clara de posibles costes ocultos.

    Factores que influyen en el presupuesto de venta de estudio en Callosa de Segura

    En Callosa de Segura, la configuración urbanística y los retos técnicos propios del municipio condicionan notablemente el coste de venta de un estudio. Un primer factor que eleva el presupuesto es la división geológica del casco urbano: por un lado, la presencia de roca caliza a poca profundidad junto a la sierra de Callosa requiere a menudo tratamientos específicos para cimentaciones y saneamiento, encareciendo la valoración; por otro, las zonas bajas de la vega, con freático alto y terreno húmedo, implican mayor inversión en impermeabilización y protección antihumedad. Así, el lugar exacto donde se ubique el estudio dentro del municipio marca una diferencia significativa en los costes.

    El trazado compacto y tradicional del núcleo antiguo, caracterizado por calles estrechas y medianeras compartidas, aumenta la complejidad de las operaciones para técnicos y agentes inmobiliarios. Las dificultades para maniobrar vehículos de carga, descargar materiales o incluso aparcar en las inmediaciones suponen sobrecostes derivados del tiempo extra y recursos necesarios para realizar inspecciones, tasaciones y gestiones. Este factor, exclusivo de zonas como el casco histórico de Callosa, encarece determinados casos frente a estudios ubicados en bloques más modernos y accesibles alrededor de los años 60 a 80.

    Un elemento decisivo en el encarecimiento que distingue a esta localidad es la referencia que dejó la tormenta de septiembre de 2019 —la temida DANA— en materia de protección y seguridad para los bajos, garajes e instalaciones. Desde entonces, cualquier estudio con espacios a ras de calle o sótanos debe incorporar soluciones resistentes a inundaciones repentinas y arrastres de agua, a menudo mediante barreras físicas, sistemas de drenaje reforzados y materiales impermeables certificados. Estas medidas, exigidas para respetar la normativa heredada de aquel episodio, incrementan considerablemente el presupuesto, especialmente en las zonas próximas a la vega donde el riesgo de acumulación de agua es mayor.

    Asimismo, la peligrosidad sísmica elevada propia de Callosa de Segura impone exigencias sismorresistentes en reformas estructurales o adaptaciones previas a la venta de estudios. Integrar elementos que minimicen el impacto de movimientos sísmicos suele implicar costes adicionales que no se dan en municipios con menor riesgo. En el caso de estudios situados en construcciones antiguas, también se debe contemplar la revisión y refuerzo estructural para ajustarse a estas normativas, incrementando el presupuesto final.

    La cercanía a la industria local de cordelería y manipulado, tan típica de Callosa, genera una demanda de estudios con características específicas, como mayor aislamiento acústico o adecuación para usos mixtos vivienda-trabajo. Incorporar estas adaptaciones puede abaratar o encarecer el precio, dependiendo del estado previo del inmueble y las instalaciones necesarias.

    Quien busque vender un estudio en Callosa debe tener en cuenta que, por las circunstancias mencionadas, el momento y la localización concreta dentro del municipio pueden cambiar notablemente el coste asociado a la operación. Estudios situados en los sectores próximos a la sierra con roca caliza y sin sótanos suelen representar presupuestos más contenidos, a diferencia de los situados en la vega húmeda, con necesidad de protección frente a inundaciones y exigencias sísmicas estrictas que elevan el importe.

    Particularidades en la venta de estudios en Callosa de Segura: el impacto de la sismicidad elevada

    Callosa de Segura destaca por una de las peligrosidades sísmicas más altas dentro de la Comunidad Valenciana, un factor que, lejos de ser anecdótico, moldea de manera decisiva el desarrollo inmobiliario local y, por extensión, la venta de estudios en este municipio. Aquí, cada transacción inmobiliaria debe tener en cuenta exigencias sismorresistentes que condicionan desde el diseño arquitectónico hasta la valoración final del inmueble, un aspecto que no sufre la misma intensidad en pueblos vecinos de la Vega Baja.

    Primero, la normativa aplicada obliga a que cualquier inmueble, y en particular los estudios, cuente con estructuras reforzadas capaces de absorber y disipar la energía provocada por movimientos sísmicos. Esto conlleva un incremento en los costes de construcción y rehabilitación, visible en la oferta disponible. Por tanto, los estudios en venta en Callosa de Segura suelen incorporar materiales de alta resistencia y técnicas constructivas específicas como forjados armados, muros reforzados o juntas de dilatación calculadas para resistir temblores. El comprador debe ser consciente de que este aspecto técnico no solo garantiza una mayor seguridad, sino que también añade valor tangible a la propiedad.

    Además, la sismicidad influye en la antigüedad del parque inmobiliario disponible para la venta. En Callosa de Segura, se observa una actualización constante o rehabilitación profunda de edificaciones, especialmente las construidas en las décadas posteriores a los años 60, que se adecuan a las directrices sísmicas más estrictas. Los estudios situados en inmuebles anteriores a estas reformas exigen, a menudo, intervenciones costosas para adecuarse a la normativa vigente. Por ende, la oferta más competitiva en el municipio se centra en estudios que ya incorporan estas modificaciones o en nuevos desarrollos adaptados expresamente a esta exigencia.

    La Directiva 2019 de Protección y Rehabilitación Edificatoria tras la DANA de septiembre de ese año reforzó especialmente estas medidas, estableciendo parámetros de seguridad sísmica que son más rígidos en Callosa de Segura que en otras localidades próximas.

    En el casco urbano compacto, esta situación también afecta la accesibilidad para la inspección y certificación estructural previa a la venta. Las calles estrechas y el tejido urbano denso dificultan maniobras y trabajos de comprobación de estructuras, lo que puede ralentizar gestiones y encarecer los procesos previos a cerrar una compra. Además, estos factores limitan la incorporación de sistemas sísmicos pasivos o elementos amortiguadores que requieren espacio, como amortiguadores de masa o aisladores sísmicos, opciones más comunes en zonas de menor densidad urbana.

    El mercado local de estudios en Callosa está asimismo influenciado por la demanda de profesionales vinculados a la industria de la cuerda y el textil técnico, cuyo perfil suele buscar inmuebles con garantías de seguridad estructural, dados sus horarios variables y la necesidad de mantener la vivienda disponible incluso en situaciones adversas. Por lo tanto, los vendedores que ofrecen estudios con certificación sísmica actualizada captan mayor interés y reciben ofertas más rápidas y competitivas.

    Cualquier persona interesada en la venta de un estudio en Callosa de Segura debe considerar que la condición de alta peligrosidad sísmica es un filtro técnico esencial que no solo determina la viabilidad de la operación, sino que también influye directamente en la valoración, trámites y expectativas de seguridad, ajustando este proceso a un contexto que no se replica ni en municipios de interior cercanos ni en la propia capital alicantina.

    Cómo elegir un profesional fiable para la venta de estudio en Callosa de Segura

    En Callosa de Segura, la venta de estudios no es una tarea comúnmente vinculada al turismo o la simple compraventa inmobiliaria: aquí, muchas de las consultas surgen de la necesidad de adecuar espacios en naves industriales dedicadas a la cordelería y el textil técnico. Por eso, la elección de un profesional para la venta de estudio debe contemplar factores que aseguren resultados adaptados a las particularidades productivas y urbanísticas del municipio.

    Antes de cerrar cualquier acuerdo, conviene solicitar al profesional que aclare cuál es su experiencia concreta con estudios en naves industriales. La industria local, con su ritmo constante y maquinaria específica, exige que los espacios sean funcionales y estén diseñados para soportar cargas, vibraciones o instalaciones complejas. Una señal de alarma es cuando un profesional no puede proporcionar referencias de trabajos previos en este tipo de edificios o en el propio núcleo urbano compacto de Callosa, con calles estrechas y dificultades para maniobras y accesos de carga.

    Pide documentos que acrediten la habilitación profesional del agente: licencia de agente inmobiliario, inscripción en el Colegio Oficial de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria de Alicante o acreditaciones de especialización en industrial o comercial. La ausencia de estos documentos, o la entrega de documentos genéricos sin identificación clara, debe ser motivo para desconfiar.

    Igualmente, una respuesta que debe hacer saltar las alertas es la negativa o vacilación a informar sobre la adaptación del estudio a las exigencias de protección ante inundaciones y fenómenos climáticos extremos, especialmente tras la DANA de septiembre de 2019. En Callosa, estos riesgos no se pueden ignorar porque afectan directamente al valor y viabilidad de la nave donde se ubique el estudio.

    En relación con la seguridad estructural, dada la peligrosidad sísmica alta del municipio, es imprescindible que el profesional aporte documentación que confirme que el estudio cumple con las normativas sismorresistentes. Pregunta explícitamente si el estudio ha sido revisado o adaptado según estas normativas. La falta de esta información es otro punto que indica falta de profesionalidad y puede acarrear problemas graves a futuro.

    Uno de los principales errores es aceptar sin comprobación que el estudio está listo para uso en el sector cordelero o textil. La falta de inspección técnica que analice las medianeras compartidas y las limitaciones propias del casco compacto de Callosa suele derivar en problemas legales y estructurales, retrasos en la puesta en marcha y gastos inesperados. Esto delata un trabajo precipitado o poco riguroso.

    Finalmente, evalúa la transparencia en las condiciones de venta y las cláusulas relacionadas con el acceso, uso de espacios comunes y restricciones por la proximidad a naves industriales activas. Quien esquive responder sobre estas condiciones podría ocultar inconvenientes que comprometen la explotación del estudio para usos productivos, muy demandados aquí.

    En un entorno tan especializado y con demandas tan concretas como las de Callosa de Segura, no cabe fiarse solo de la confianza o la simpatía. Los criterios verificables —experiencia en naves industriales, documentación legal en regla, adaptación a normativas locales y claridad sobre riesgos climáticos y estructurales— marcan la diferencia entre un profesional que cumple y otro que puede complicarte la venta y el uso del estudio.

    Proceso y plazos para vender un estudio en Callosa de Segura

    Vender un estudio en Callosa de Segura implica seguir un camino marcado por las particularidades urbanísticas y geológicas del municipio, que influyen directamente en cada fase del proceso y en los tiempos que se manejan. Desde la primera llamada hasta la firma final, la coordinación entre vendedor, agente inmobiliario y, en su caso, técnicos especializados debe adaptarse al carácter dividido del casco urbano: la parte alta, asentada sobre roca caliza apenas a un metro de profundidad, y la baja, en la vega húmeda con un nivel freático elevado.

    La primera fase comienza con una valoración precisa del inmueble, fundamental para establecer un precio realista y competitivo. En Callosa, esto exige una inspección detallada, ya que los estudios situados en la falda caliza suelen requerir menos prevención en cuanto a humedades, pero sí más atención a la estabilidad estructural y posibles exigencias sismorresistentes. Por contraste, los estudios ubicados en la zona baja, en la vega con freático alto, necesitan comprobaciones rigurosas sobre posibles filtraciones o deterioros en bajos y garajes, especialmente tras las señales que dejó la DANA de 2019. Esta fase puede durar entre una a dos semanas dependiendo de la facilidad para acceder a informes técnicos y la disponibilidad del vendedor para mostrar el inmueble.

    Una vez identificado el precio adecuado, el profesional se encarga de realizar las labores de promoción y captación de interesados. En Callosa de Segura, el mercado se mueve con relativa rapidez debido a la demanda constante generada por la industria local y la población consolidada, pero el desarrollo compacto del núcleo urbano obliga a ajustar las visitas con cuidado para evitar problemas de aparcamiento y maniobras en calles estrechas, lo que puede limitar la disponibilidad horaria para mostrar el estudio. Esta etapa suele extenderse entre tres y cuatro semanas, aunque puede alargarse durante los meses más calurosos del verano, cuando la actividad económica local disminuye y parte de la población se desplaza por vacaciones.

    Cuando aparece un comprador interesado, la negociación y formalización del acuerdo constituyen la siguiente etapa. Aquí, el diálogo se concentra en detalles que dependen mucho del contexto del estudio: si está en la roca caliza, el vendedor suele poder entregar una propiedad con menos reparaciones a la vista, lo que acelera la aceptación de la oferta. En cambio, en la vega húmeda es habitual incluir cláusulas para gestionar posibles incidencias en las instalaciones o humedades, lo que puede ralentizar el cierre. La gestión documental y revisión de cargas también se ve afectada por las particularidades urbanísticas: la densidad del casco obliga a una tramitación cuidadosa sobre medianeras y posibles servidumbres, que puede requerir asesoramiento legal adicional. Esta fase puede ocupar entre dos y tres semanas, dependiendo del grado de acuerdo entre las partes y la complejidad de la situación registral.

    Un factor que no se puede obviar es la influencia del calendario local. En septiembre y octubre, junto a la recuperación tras la DANA vinculada a lluvias torrenciales, la venta puede ralentizarse al priorizarse obras o revisiones técnicas. Por el contrario, en primavera y hasta principios de verano, la actividad inmobiliaria remonta, pero con la premura de cerrar antes del calor extremo y las festividades locales.

    Finalmente, la firma ante notario y el cambio de titularidad completan el proceso. Aunque este trámite depende de la disponibilidad de las partes y del propio notario, en Callosa suele agilizarse si se cuenta con el asesoramiento adecuado y se han tenido en cuenta las condiciones estructurales y urbanísticas del estudio desde el comienzo.

    En general, la venta de un estudio en Callosa de Segura se puede concretar en un plazo de seis a diez semanas, con variaciones según la ubicación en la falda caliza o en la vega húmeda, la temporada y la respuesta del mercado local. Vender aquí implica una gestión adaptada a un casco muy compacto y con particularidades que condicionan tiempos y pasos, pero que, bien gestionada, permite cerrar una operación con la rapidez que requieren quienes gestionan su tiempo con rigor.

    Preparativos claves para gestionar la venta de un estudio en el casco antiguo de Callosa de Segura

    En Callosa de Segura, vender un estudio en el núcleo urbano implica afrontar retos específicos, derivado del entramado compacto y denso de sus calles. La particularidad de tener medianeras compartidas y calles estrechas limita notablemente el acceso para maniobrar y descargar, lo que repercute directamente en la logística durante cualquier visita o inspección previas a la venta.

    Antes de llamar a un agente o interesado, conviene disponer de información precisa que facilite la valoración realista del inmueble y ayude a evitar desplazamientos innecesarios, que en el contexto local suelen ser complicados y lentos. Tener las medidas exactas del estudio —incluyendo distribución interna y superficies útiles— es indispensable, sobre todo porque en Callosa los metros cuadrados suelen ser ajustados y cada rincón cuenta.

    Una particularidad local relevante es cómo la configuración del casco, fusionando la parte baja de la vega con el arranque de la sierra caliza, afecta a la accesibilidad. Las calles del casco antiguo no sólo son estrechas, sino que en muchas ocasiones su trazado impide la entrada de vehículos de gran tamaño, dificultando la descarga de documentos, materiales o la presencia simultánea de varios candidatos interesados.

    Es práctico preparar un álbum digital con fotografías que muestren no sólo el interior del estudio, sino también los accesos, el portal, la fachada y la zona de aparcamiento más cercana. Mostrar el entorno inmediato ayuda a hacer consciente a la contraparte de las limitaciones logísticas del transporte y el aparcamiento, evitando sorpresas desagradables en visitas físicas.

    En Callosa, la densidad urbana y las medianeras compartidas también requieren conocer el historial de obras, reformas o limitaciones legales. Disponer del certificado energético, planos y escrituras con reflejo de posibles servidumbres aporta transparencia, algo muy valioso para compradores acostumbrados a la estructura histórica del municipio.

    Un dato muy señalado por profesionales locales es que las restricciones de carga en las calles, vigentes desde la DANA de 2019, pueden complicar el acceso incluso a furgonetas pequeñas, por lo que informar de esto desde el primer contacto ahorra gestiones mal orientadas.

    Decidir con antelación aspectos como la flexibilidad para mostrar el estudio, los horarios disponibles y si se facilita el acceso con llaves o mediante acompañamiento, da una idea clara al comprador y al agente inmobiliario sobre las condiciones reales para concretar la venta. El tiempo de las partes es un recurso limitado en Callosa, donde la actividad industrial y agrícola marca el ritmo de la comunidad.

    Una llamada bien apoyada con estos detalles permite obtener presupuestos ajustados y visitas optimizadas. La precisión en los datos evita que el vendedor incurra en costes innecesarios y que el comprador pierda tiempo intentando acceder o evaluar un inmueble sin conocer los condicionantes urbanos que en esta vega húmeda y sierra adyacente son propios y muy tangibles.

    Guía práctica para vender estudios en Callosa de Segura, con consejos y estrategias que facilitan una venta rápida y eficiente.

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