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Jardineros en Alicante

Mantener jardines junto al mar y en el casco antiguo de Alicante requiere experiencia contra la salinidad y lluvia torrencial

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  • Cuando buscas un jardinero en Alicante: los retos del entorno y tu urgencia

    Imagina que vives en una urbanización de Vistahermosa o en una casa unifamiliar cerca de la Playa de San Juan y, con el inicio de la primavera, notas que las plantas de tu jardín no sólo han perdido frescura, sino que algunas ramas presentan un deterioro extraño, y el césped parece más débil que en temporadas anteriores. Has intentado por tu cuenta recuperar el espacio verde: has regado con regularidad y aplicado algún fertilizante básico, pero el desgaste sigue avanzando. Temes que el coste de un mantenimiento profesional vaya a ser elevado, y más aún si requieren sustituir componentes afectados por el clima. En Alicante, esta situación es común, sobre todo para quienes disfrutan de espacios al aire libre en viviendas con jardines o pequeñas zonas verdes en locales comerciales o restaurantes de la ciudad.

    El factor que pesa más en esta problemática es la salinidad marina constante que rodea Alicante. A menos de cinco metros sobre el nivel del mar y con un puerto comercial activo a escasa distancia, la brisa marina impregna el ambiente de salitre que no se limita a la corrosión de elementos metálicos visibles, como la cerrajería o las unidades exteriores de aire acondicionado. En las zonas ajardinadas, esta salinidad afecta directamente a los materiales empleados para las estructuras y mobiliario de jardín, como soportes para plantas, estacas, jardineras metálicas y sistemas de riego con componentes expuestos. El desgaste prematuro obliga a reemplazos frecuentes y a cuidar bien la elección de materiales resistentes, algo que no se detecta a simple vista y que suele complicar la reparación o el mantenimiento.

    Por ello, el vecindario de Alicante que busca un jardinero profesional enfrenta una doble urgencia: restaurar el aspecto y salud del jardín y, a la vez, combatir los efectos corrosivos que el entorno marino impone sobre los elementos instalados. Además, los propietarios de viviendas en el casco antiguo o en barrios modernos con piscinas comunitarias notan cómo las estructuras metálicas que sostienen toldos o pérgolas, imprescindibles para proteger las plantas de la luz intensa y el calor en verano, requieren reparaciones que no siempre el jardinero habitual puede abordar sin experiencia en materiales específicos para este clima costero.

    Otra dificultad frecuente es el acceso a los inmuebles; en zonas como Santa Cruz o el centro histórico, las calles estrechas y peatonales impiden que grandes equipos y vehículos de trabajo puedan acercarse con facilidad. Así, el jardinero debe operar con herramientas manuales y planificar cada intervención, lo que alarga los plazos y puede elevar el coste. Este factor añade inquietud entre quienes contratan, pues temen que el trabajo se demore y que la inversión no venga acompañada de garantías claras, sobre todo cuando la corrosión y el desgaste marino implican que cualquier reparación sea temporal si no se emplean técnicas y materiales adecuados.

    En Alicante, la necesidad de mantener un jardín sano es más que una cuestión estética o de ocio; representa un reto técnico ligado a la peculiaridad del clima y situación geográfica. Los jardines, patios o terrazas no sólo sufren por la falta de lluvia, sino por la constante agresión de la atmósfera cargada de sal, un factor invisible que deteriora desde la base las infraestructuras vinculadas a las plantas, y que convierte cualquier mantenimiento en una tarea que hay que encarar con conocimiento específico del entorno.

    Qué comprende realmente el trabajo de un jardinero en Alicante y qué costes adicionales suelen surgir

    Contratar un jardinero en Alicante implica, fundamentalmente, tareas de mantenimiento y cuidado habitual: poda, siega, riego, limpieza de hojas y desbroce. En muchas zonas, especialmente en urbanizaciones de la Playa de San Juan o Vistahermosa, el trabajo también incluye la supervisión del sistema de riego automático y el control fitosanitario básico. Sin embargo, la delimitación del servicio que se cobrará aparte puede generar conflictos frecuentes si no se aclara antes de empezar.

    Uno de los puntos que suelen quedar fuera del precio estándar agrava la situación en Alicante: la revisión y reparación de impermeabilizaciones en terrazas y zonas ajardinadas, pues las lluvias torrenciales que caen en otoño provocan saturaciones rápidas que dañan las instalaciones y plantaciones. El jardinero puede detectar problemas derivados de humedades por filtraciones o drenajes obstruidos, pero la solución completa a esos daños escapa a su ámbito habitual. Por ejemplo, si las bajantes o sumideros mal impermeabilizados están provocando charcos estancados que afectan a las raíces o a la estabilidad del terreno, el jardinero informará, pero arreglar esos puntos precisa de otros profesionales, como especialistas en impermeabilización o fontanería.

    Es frecuente que clientes piensen que el jardinero debe encargarse directamente del arreglo de goteras o del saneamiento de drenajes saturados, especialmente tras episodios intensos de lluvia. Sin embargo, el servicio contratado habitualmente no cubre esas tareas, que requieren equipos y técnicas específicas. Si no se pacta expresamente, se facturan aparte.

    Otro aspecto que no suele incluirse en el contrato estándar es el traslado y adecuación de grandes cantidades de tierra o sustratos, especialmente en zonas colindantes a urbanizaciones con parques y jardines que requieren rellenos para nivelaciones tras episodios lluviosos. En Alicante, donde las lluvias otoñales pueden erosionar rápidamente el terreno, es habitual que después del mantenimiento básico se precise reponer tierra o mejorar el drenaje superficial. Esto entra dentro de partidas adicionales porque requiere maquinaria o mano de obra extra.

    Por otro lado, los trabajos de poda profunda o tala de árboles de gran porte que requieren permisos especiales no están incluidos en el paquete básico. Dado el parque edificado y las normativas municipales, esta tarea debe coordinarse con el Ayuntamiento de Alicante y puede conllevar costes extra, además de limitarse a ciertos periodos del año.

    El acceso a la vivienda o local también define qué se incluirá. En el casco antiguo, con calles estrechas y peatonales, el jardinero no puede utilizar maquinaria pesada ni camiones, por lo que el trabajo se limita a herramientas manuales o eléctricas portátiles, y esto puede encarecer la mano de obra. Sin embargo, en urbanizaciones modernas con fácil acceso, el servicio es más completo, pero no incluye la instalación de sistemas complejos de riego o iluminación, que se consideran trabajos especializados a contratar aparte.

    Conviene recordar que la salinidad marina constante, especialmente en zonas costeras, afecta a los elementos metálicos del jardín, pero la reparación o sustitución de esos elementos (cerrajería, soportes de toldos o luminarias) no está contemplada en el servicio habitual del jardinero. Eso entra dentro de trabajos de mantenimiento específico o reparaciones, con coste adicional.

    En Alicante el clima y las condiciones urbanísticas marcan con fuerza qué abarca el servicio de jardinería y qué queda fuera, especialmente en lo relativo a deterioros por lluvias torrenciales que afectan impermeabilizaciones y drenajes, partes que deben ser evaluadas pero no necesariamente arregladas por el jardinero contratado.

    Cómo afecta el casco antiguo de Alicante al coste del jardinero

    Cuando se contrata un jardinero en Alicante, uno de los factores que más incide en el presupuesto es la ubicación concreta del espacio a trabajar. En esta ciudad, el casco antiguo y el barrio de Santa Cruz presentan dificultades específicas que incrementan el precio de los trabajos de jardinería. Sus calles, estrechas, en cuesta y peatonales, impiden el acceso directo de vehículos pesados o plataformas elevadoras indispensables para el transporte de herramientas voluminosas o plantas grandes. Esto obliga al jardinero a utilizar métodos alternativos de transporte, como carretillas manuales o incluso cargar a mano, lo que ralentiza el trabajo y aumenta el coste en horas y esfuerzo.

    Esta restricción se traduce en una mayor dedicación temporal y logística. Por ejemplo, para una poda de árboles o la instalación de sistemas de riego complejos en Santa Cruz, el desplazamiento del material desde puntos accesibles puede ser un proceso laborioso. La imposibilidad de usar maquinaria pesada directamente en la puerta obliga a dividir la tarea en varias etapas, encareciendo el presupuesto final.

    En contraste, las zonas de Alicante con mayor accesibilidad, como las urbanizaciones recientes en Playa de San Juan o Vistahermosa, suelen ofrecer presupuestos más ajustados. Aquí, el jardinero puede desplazar sus herramientas y maquinaria con facilidad hasta el punto exacto de trabajo, optimizando tiempos y costes. Además, el terreno suele ser más uniforme y fácil de trabajar, lo que reduce el esfuerzo físico y la necesidad de adaptaciones técnicas.

    Por otro lado, el estado del inmueble también afecta el precio. En el casco antiguo, muchas viviendas tienen jardines reducidos o terrazas con plantas en macetas, lo que implica trabajos más delicados y personalizados, adaptados a espacios limitados. Esto puede requerir técnicas específicas y un cuidado minucioso que encarece el servicio. En barrios con viviendas unifamiliares y jardines amplios, el trabajo es más directo y mecanizable, reduciendo la tarifa.

    Los plazos de ejecución también influyen en el coste. La elevada demanda de jardineros en Alicante, especialmente en temporada alta, puede incrementar el precio si se precisa una intervención rápida. En el casco antiguo, donde las dificultades de acceso ralentizan la labor, los profesionales suelen establecer calendarios más amplios para evitar contratiempos, pero si el cliente quiere un servicio urgente, el presupuesto se ajusta al aumento de recursos necesarios.

    Es común que en Santa Cruz y alrededores la inexistencia de acceso para vehículos pesados provoque retrasos y costes adicionales no previstos si no se planifica correctamente desde el inicio del proyecto.

    En cuanto a garantías, el entorno protegido y el valor histórico de muchos edificios en el casco antiguo obligan a que los jardineros trabajen con mucho cuidado para no dañar estructuras o elementos decorativos, lo que conlleva una supervisión más intensa y prolongada de las labores realizadas. Esta atención especial suele repercutir en la tarifa final.

    En las comunidades de propietarios del centro con jardines colectivos, la limitación de espacio para la carga y descarga, sumada al estacionamiento regulado y la facilidad de aparcamiento, pueden incrementar el coste al añadir tiempo y complejidad al desplazamiento del profesional y sus materiales.

    En Alicante, la combinación de calles empinadas, escaleras y ausencia de accesos amplios en el casco antiguo es un condicionante único que diferencia claramente el presupuesto respecto a otros barrios de la ciudad.

    Por lo tanto, si tu jardín está en el barrio de Santa Cruz o en zonas peatonales del casco antiguo, es probable que el presupuesto sea mayor debido a las dificultades logísticas y técnicas que implica. En cambio, si tu jardín se encuentra en áreas más modernas y accesibles, el precio tenderá a ser más económico al simplificarse el trabajo y reducirse los tiempos de ejecución.

    Particularidades del servicio de jardinería en Alicante en bloques residenciales de los 60 y 70

    En Alicante, la prestación de servicios de jardinería en edificios residenciales construidos entre las décadas de 1960 y 1970 requiere afrontar retos poco comunes en otras zonas de la provincia. Este parque edificado, muy presente en barrios como Virgen del Remedio, Carolinas, Ciudad de Asís y Benalúa, aún conserva sus instalaciones originales que condicionan tanto la planificación como la ejecución de los trabajos de jardinería en comunidades y viviendas particulares.

    Uno de los aspectos más relevantes es la presencia de bajantes fabricados en fibrocemento, un material sensible a las manipulaciones y a las vibraciones provocadas por maquinaria de jardinería pesada. Estas tuberías, encargadas de evacuar el agua pluvial y otros desagües, suelen estar envejecidas y presentan riesgo de rotura o filtración si se realizan tareas de riego con sistemas de presión elevada o si se emplean equipos vibratorios directamente sobre las zonas de acceso. Por ello, los jardineros profesionales en Alicante deben adaptar sus técnicas para evitar sobrecargar estos sistemas y coordinar con las comunidades la comprobación periódica del estado de las bajantes antes y después de las obras.

    Otro condicionante esencial es la fontanería interna basada en tuberías de hierro, habitual en las instalaciones originales de estas promociones. Este material tiende a sufrir corrosión y acumulación de sedimentos, lo que reduce el caudal y afecta la presión de agua disponible para el riego. La capacidad limitada del suministro complica la instalación de sistemas automáticos de riego o aspersores de alto rendimiento sin provocar sobrecargas o roturas. Los jardineros que trabajan en Alicante deben diseñar soluciones hidráulicas que contemplen estas limitaciones específicas, utilizando métodos de riego más tradicionales o sistemas de bajo consumo compatibles con las infraestructuras existentes.

    En múltiples ocasiones, la ausencia de toma de tierra en las instalaciones eléctricas de estas edificaciones genera un riesgo añadido durante la instalación y mantenimiento de sistemas de iluminación para jardines o el uso de herramientas eléctricas. Los profesionales del sector en Alicante están obligados a verificar la seguridad eléctrica y, en muchos casos, a exigir a las comunidades la actualización o adaptación de las instalaciones antes de intervenir, lo que enlentece el proceso y eleva el coste final del servicio.

    El desgaste y la antigüedad de estos elementos técnicos afectan también a la gestión de plazos y garantías. Las intervenciones requieren de una evaluación detallada previa, que incluya un reconocimiento del estado real de las infraestructuras para evitar daños colaterales. La planificación debe ser más conservadora que en zonas con instalaciones modernas, y las garantías pactadas por escrito habitualmente contemplan cláusulas específicas sobre los posibles daños derivados de la fragilidad de las antiguas redes de agua y electricidad.

    En comparación con otros municipios cercanos donde predominan urbanizaciones recientes con infraestructuras actualizadas, aquí el trabajo del jardinero combina la habilidad manual con el conocimiento técnico aplicado a infraestructuras obsoletas pero aún operativas. Esto limita la maquinaria empleada, obliga a priorizar el mantenimiento preventivo y hace que la comunicación con las comunidades de propietarios sea fundamental para coordinar actuaciones que eviten incidentes graves.

    Cómo elegir un jardinero fiable en Alicante: criterios claros para no equivocarse

    Contratar un jardinero en Alicante exige atención especial a detalles prácticos que garanticen un trabajo sin complicaciones, especialmente por la dificultad que supone operar en el centro urbano con estacionamiento regulado. Este factor limita los tiempos de carga y descarga de materiales y herramientas, y puede encarecer el servicio si el profesional no planifica bien esos desplazamientos.

    Antes de decidir, pregunta al jardinero cómo gestiona la logística en zonas con estacionamiento restringido, como el casco antiguo o los barrios cercanos a la Rambla. Un buen profesional debería explicarte si usa vehículos pequeños, si cuenta con permisos o convenios para carga y descarga rápida o si tiene experiencia trabajando sin acceso directo. Si evita el tema o responde con vaguedades, es señal de posible improvisación que puede retrasar y encarecer el trabajo.

    Solicita que te muestren documentación que acredite su inscripción en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) o empresa registrada. La ausencia de este requisito legal es indicio de falta de formalidad y riesgos para ti, sobre todo si surge algún daño o accidente durante la intervención. Pide también referencias concretas o fotografías de trabajos previos en Alicante, para verificar que conoce las particularidades locales, como el manejo de plantas y materiales resistentes al viento marino y la salinidad constante.

    Alerta si el jardinero no ofrece garantías por escrito sobre el plazo y la calidad del trabajo. La incertidumbre en los tiempos y la ausencia de compromisos formales suelen derivar en retrasos y trabajos que requieren correcciones posteriores, especialmente si el profesional no considera los tiempos limitados para trabajar en zonas con estacionamiento regulado.

    Indaga también sobre los productos que empleará: debe asegurarte que utiliza materiales adecuados para el clima de Alicante, resistentes a la sequedad y salinidad, y fertilizantes compatibles con el entorno costero. La respuesta evasiva o generalista en este punto puede significar desconocimiento o uso de insumos poco apropiados, lo que reducirá la durabilidad y estética de tu jardín.

    Otra señal clara de alerta es la ausencia de un contrato que detalle la descripción del trabajo, los materiales, el calendario y los costes asociados. Sin este documento, cualquier desacuerdo será difícil de resolver. En Alicante, donde la regulación del estacionamiento encarece y complica la logística, el contrato debe incluir compromisos específicos sobre cómo se abordará esta cuestión para optimizar tiempos y costes.

    Finalmente, observa la puntualidad y claridad en la comunicación desde el primer contacto. Un jardinero que no responde con precisión a tus consultas o que no visita el inmueble para evaluar condiciones y acceso antes de ofrecer un presupuesto probablemente no esté suficientemente comprometido con el trabajo. En Alicante, donde las calles estrechas del casco antiguo y las urbanizaciones con accesos limitados requieren un estudio previo, este paso es imprescindible para evitar sorpresas.

    Desarrollo del servicio de jardinero en Alicante: tiempos y fases según el entorno costero

    Cuando se contacta con un jardinero en Alicante, el proceso suele comenzar con una llamada o mensaje para concretar una visita técnica. Durante esta primera toma de contacto, el profesional evalúa el estado actual del jardín, el acceso a la propiedad y toma notas sobre las necesidades específicas que se plantean. Esta fase suele durar entre 30 minutos y una hora, dependiendo de la complejidad del espacio y la extensión del terreno.

    Tras esta inspección, el jardinero prepara un presupuesto detallado que incluye plazos estimados y un calendario de trabajo. En Alicante, la salinidad marina constante aporta un reto añadido: los materiales usados para estructuras, cerrajería o sistemas de riego deben ser resistentes a la corrosión. Esto puede alargar ligeramente la fase de selección y adquisición de materiales, ya que no vale cualquier producto estándar, sino que hay que asegurarse de que soporten el ambiente marino. En estos casos, el tiempo para recopilar suministros puede extenderse entre 3 y 7 días, aunque el profesional intentará minimizarlo.

    Una vez aprobado el presupuesto, comienza la ejecución del trabajo, que varía mucho según el tipo de jardín y el alcance. En viviendas situadas en primera línea o muy cercanas a la costa, el jardinero dedica una atención especial a reforzar las estructuras metálicas y sistemas expuestos a la humedad salina, ya que esta corrosión acelerada puede afectar también a la durabilidad de instalaciones eléctricas vinculadas al jardín (iluminación, bombas de agua, etc.). Por ello, es habitual que el profesional planifique revisiones y mantenimientos periódicos más frecuentes, algo que puede incorporarse en el contrato inicial.

    El tiempo de instalación y acondicionamiento puede oscilar entre una semana y varias semanas. Por ejemplo, reparar o sustituir sistemas de riego con tuberías especialmente protegidas o instalar cerrajería anticorrosiva implica mayor dedicación que una poda o desbroce rutinario. Además, la intensidad solar que caracteriza a Alicante favorece un crecimiento rápido de ciertas especies, por lo que algunos cuidados, como la preparación adecuada del terreno y la elección de plantas autóctonas o adaptadas, son decisivos para evitar trabajos adicionales en poco tiempo.

    Con respecto al calendario, la estación influye notablemente. En Alicante, los meses de otoño son cruciales por las lluvias torrenciales, que pueden dañar ciertos trabajos mal protegidos o diseñados sin una adecuada evacuación del agua. Por ello, el jardinero ajusta el calendario para evitar ejecutar tareas delicadas justo antes de episodios de lluvia intensa. La primavera y el otoño suelen ser las temporadas preferentes para realizar reformas o plantaciones importantes, mientras que el verano, con sus temperaturas elevadas y la salinidad más activa debido a la brisa marina, se reserva para mantenimientos y tratamientos preventivos.

    El cliente tiene un papel activo en determinados momentos: facilitar el acceso, elegir especies y materiales, y aceptar cambios derivados de condiciones climáticas o del entorno costero. En barrios con zonas peatonales estrechas como Santa Cruz, puede ser necesario coordinar la entrega de materiales para evitar problemas de carga y descarga, lo que también puede influir en la duración del proyecto.

    Al finalizar, el jardinero entrega un informe o garantía por escrito que incluye recomendaciones específicas para proteger el jardín frente a la corrosión y la humedad marina, así como indicaciones para mantener en buen estado las instalaciones anticorrosivas. En Alicante, este detalle es clave para conservar el trabajo realizado y evitar reparaciones prematuras.

    Preparativos para contratar un jardinero en Alicante: lo que debes tener a mano

    En Alicante, las lluvias torrenciales que se concentran en otoño pueden poner a prueba cualquier jardín, especialmente si los sumideros, bajantes y terrazas no están bien impermeabilizados. Esta realidad condiciona los trabajos de jardinería que se van a realizar y determina en gran medida el tipo de soluciones que el profesional deberá aplicar para evitar problemas futuros. Antes de llamar a un jardinero, es fundamental tener claro el estado actual del espacio verde y las instalaciones relacionadas con el drenaje de agua.

    Lo ideal es prepararse con una recopilación de datos concretos. Por ejemplo, si tu jardín ha sufrido en episodios recientes acumulaciones de agua o encharcamientos, conviene apuntar en qué zonas ocurre y bajo qué circunstancias. Esto ayuda a identificar puntos críticos que un jardinero experto en Alicante deberá abordar con especial atención. Las plantas y céspedes mal drenados pierden vigor rápidamente con estas lluvias, y un buen tratamiento previo es fundamental para que el jardín resista la humedad extrema que caracteriza nuestra comarca.

    También es recomendable tomar medidas precisas del terreno y anotar si existen pendientes o desniveles que puedan influir en la evacuación natural del agua. Fotografías recientes del jardín, sumideros, y terrazas, mostrando tanto las partes verdes como las posibles filtraciones, permiten al profesional hacerse una idea real y evitar desplazamientos innecesarios. En las viviendas del casco antiguo, donde las calles estrechas dificultan maniobras, este detalle es aún más relevante para planificar la logística del trabajo.

    Tener documentado si hay problemas visibles con impermeabilizaciones defectuosas o bajantes obstruidos puede evitar sorpresas en el presupuesto. Las lluvias torrenciales en Alicante saturan rápidamente las instalaciones antiguas, por lo que un jardín que aparenta estar en buen estado puede ocultar daños que requieren reparar antes de cualquier intervención estética o de plantación.

    Si el jardín está ubicado en bloques construidos en los años 60 o 70, es probable que las instalaciones originales de fontanería y drenaje, en ocasiones desfasadas, condicionen aún más el tipo de trabajo. El jardinero deberá valorar si es necesario coordinarse con un especialista en impermeabilización o mantenimiento de bajantes para que el proyecto sea duradero y efectivo.

    En cuanto al acceso, considera informar sobre el tipo de vehículo que se podrá utilizar para el transporte de materiales y herramientas. Algunos barrios de Alicante, como Santa Cruz o el Casco Antiguo, presentan calles peatonales y en cuesta, lo que limita la llegada de maquinaria pesada o plataformas elevadoras. Detallar este aspecto desde el primer contacto permitirá al jardinero ajustar su propuesta y evitar costes adicionales de improvisación.

    Antes de descolgar el teléfono conviene tener a mano: medidas exactas del espacio, fotografías del jardín y sus puntos débiles, historial reciente sobre problemas de drenaje o impermeabilización, y detalles sobre accesos y posibles restricciones del lugar. También es útil decidir qué tipo de trabajo se desea (mantenimiento, renovación, instalación de riego, etc.) y el plazo en que se quiere realizar. Con esta información, el profesional podrá ofrecer un presupuesto realista y adaptado a las particularidades de Alicante y su clima mediterráneo.

    Contactar bien preparado no solo ahorra tiempo en la gestión, sino que evita costes inesperados derivados de problemas ocultos o mal diagnosticados, fundamentales en una ciudad donde las lluvias otoñales complican cualquier obra al aire libre.

    Guía completa para elegir jardineros en Alicante, con consejos para mantenimiento, diseño y cuidado profesional de jardines en la zona.

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